30 jun. 2017

La trampa de las musas y la pérdida de motivación

Todos agradecemos la llegada de las musas y la motivación, a veces incluso vienen de la mano, sea cuando estamos creando un juego, pensando en mecánicas o escribiendo una aventura o trasfondo. Cuando todo se vuelve más complicado es encontrar esos momentos de fuerza en proyectos a largo plazo, aquellos que no podemos terminar en una tarde o dos... y en algunos casos como el que vamos a tratar hoy, se complica cuando han terminado las fases creativas.















He buscado mucho acerca de esta situación de ausencia de inspiración y motivación y no he dado con un nombre para la situación a la que me refiero: Cuando tienes un proyecto entre manos, habitualmente a medio o largo plazo, has resuelto y sorteado todos los obstáculos creativos y el resultado te gusta. Sin embargo cuando llega el momento de la ejecución, de materializarlo, te cuesta arrancar, pierdes la motivación o procrastinas y terminas pensando en el siguiente proyecto o en pequeños detalles del actual, ahí comienzan las dudas: ¿Es tan bueno como creo que es? ¿Estoy realmente avanzando? Te pasas el día pensando en ello, en cómo de ocurrentes y efectivas han sido tus ideas, en lo bonito que sería verlo acabado... pero no hay avance.

Parece que cuando satisfacemos la inspiración se detiene la productividad ¿Nos guardan las musas una trampa motivacional?


Es motivación, pero el engaño es inspiracional

Hablo de primera mano de esta situación puesto que la he sufrido y además he visto a muchos creativos atascados en la fantasía de su obra terminada, pero cuyo fin no llega nunca. Tienen muchas ideas, a veces desarrolladas al completo, pero terminan perdidos en los detalles y sin nada tangible. Pongamos un ejemplo que quizá os suene familiar.

Quieres crear un juego completo y tras meses de pensar y darle al coco, has llegado al punto en que tienes un sistema depurado, una ambientación que te gusta e incluso quizás tengas algo ya redactado o miles de anotaciones, ya no hay nada que pensar, todo está resuelto, sólo queda ejecutar el plan y escribirlo. A partir de ese momento las horas que dedicas a escribir en sí suelen suponer poco o ningún avance y normalmente no es "en línea recta", es decir, avances sólidos, basados en la idea principal, llevando al papel todo lo mencionado, sino de forma "lateral", pensando en material adicional, en elementos superficiales, en detalles sin tener el armazón básico. Y no sólo eso, cuando piensas en el proyecto durante el día sientes unas fuertes ganas de terminarlo que se esfuman cuando te pones a ello. ¿Qué ocurre?

Hace no demasiado encontré la siguiente imagen, en la que puede observarse el fenómeno en su parte central.

Hablamos de la fase tras Creative breakthrough (No one else will like this)

En principio la problemática podría atribuirse a la procrastinación, pero creo que sería reducirlo mucho y esta actitud debe tener un origen, y éste, en mi opinión es una trampa conjunta de la inspiración y la motivación. Me explico.

Habitualmente (aunque no todos) tenemos el impulso de crear por algún motivo, sea ocio, expresión personal o cualquier otro, todos válidos. Sin embargo creo que una vez hemos hemos exteriorizado esa idea o la hemos resuelto como si de un problema se tratase, aún cuando sólo es para nosotros mismos, la tarea de materializarla pasa a un segundo plano porque ya sentimos la satisfacción de haber "creado algo". Al no precisar más inspiración ni resolución de problemas sólo quedan los quehaceres mas laboriosos, aquellos que implican maquetar, editar, corregir o escribir, por decir algunos según el tipo de trabajo y que habitualmente son tareas mecánicas y pesadas, precisamente lo opuesto a lo que busca alguien creativo. Es por eso que esta satisfacción es muy peligrosa, mata la motivación y el impulso que te mueve a terminar la obra al completo. Tenemos que vencer ese freno ¿pero cómo?


Saber que existe cuenta: Mis consejos

Debo ser claro: No hay una guía o consejo realmente efectivo para ayudar en esta fase. A pesar de no haber encontrado concretamente cómo se denomina el asunto, si es que tiene nombre, sé que existe porque veo quien lo arrastra e intuyo que, dados los diferentes proyectos y perfiles de cada uno y el cómo lo afrontan, se trata de un sentimiento individual y que no sufren todos los creativos. Sin embargo sí que puedo ofreceros algunos tips que personalmente me han funcionado o parece que lo estén haciendo y que he visto que realizan otros muchos autores.

El misterioso caso del problema sin nombre que buscamos solucionar


1 Creo que el primero y quizá el más importante es ser consciente del problema, de que surgirá e ir administrando cada etapa de inspiración-escritura poco a poco, sin entrar precipitadamente en las siguientes. Esto tiene un motivo: El propio impulso creativo, sea tensión creativa o emocional actuará de motivación, o al menos lo intentaremos.

2 La opción anterior tiene un problema: Si nuestro proyecto ya ha caído en ese bache, es muy difícil levantarlo porque no precisaremos de más fases creativas y si esto es lo que nos mueve, habremos perdido el fuelle. A veces funciona replantear todo el proyecto desde cero, hacerle un lavado de cara y quitar lo que no nos convenza cuando viene una ráfaga de inspiración, pero hemos de tener muy claro que la problemática, si ya la hemos sufrido, volverá y hay que esta preparado.

Hay quién dice que funciona redecorar el espacio de trabajo o incluso cambiarlo de ubicación. Conmigo sirve a momentos puntuales, pero sí que noto cuando el escritorio tiene tantos folios que me ahoga o desvía mi atención.

3 Sé fan de ti mismo. Sé que suena muy raro, a autoayuda o ególatra, pero creo que ser fan de tu propio proyecto es el mejor camino a terminarlo, principalmente porque verlo ubicado en un mar de alternativas es muy desmotivador. No lo hacemos por ego, lo hacemos para tener un pedal acelerador en los momentos en que queremos avanzar. Tu proyecto ha surgido por un motivo, por ejemplo una sensación personal de que falta ese tipo de material o como alternativa a lo existente, y es importante tenerlo en cuenta. Quizás seas el único o de los pocos que tiene entre manos algo así. Piensa en lo que estás haciendo y si creativamente es realmente es lo que quieres hacer, puesto que no hay nada más desmotivador que realizar proyectos que no te ilusionan.

"La única forma de sentirse satisfecho es hacer un gran trabajo y eso solo es posible amando lo que hacen."
- Steve Jobs

4 Tener presente una sensación de avance del proyecto funciona con determinado tipo de persona. Por ejemplo los moodboard nos recordarán que la idea sigue ahí, pero creo sin duda que el que más funciona, el que suelen usar más autores, tanto de rol como de literatura, es hablar acerca del proyecto. Esto forja un compromiso entre lo que cuentas y tu audiencia, sobre todo si tienes feedback de algún tipo. Busca comunidades donde pueda gustar tu idea y cuéntala, para eso tienes las Power19 o los diarios de diseño.

5 Crea sobre pasiones. Éste puede llegar un poco tarde si ya te has topado con la problemática, pero puede servirte para el futuro. Crear sobre cosas que te gusten, que no dependan de modas o momentos vitales concretos hará que te sea muy fácil mantener un ritmo constante porque forman parte de tus gustoso tus aficiones. Puede que estemos muy interesados en experimentar con la novela negra, a pesar de que nunca nos haya gustado, y quizá nos salga genial, pero siempre es mejor empezar por relatos o juegos cortos antes de meternos de lleno en proyectos grandes, ya que no sabemos cuanto puede durar ese impulso.



Bonus track: Por último, el que funciona siempre con todo lo que sea productividad. Si encuentras un impulso, aléjate de todo lo que te haga procrastinar. Al principio será difícil silenciar el móvil, olvidarte de las RRSS o incluso quitar internet, pero si logras superar la fase de freno lo último que querrás es perderla viendo vídeos de gatitos en YouTube. Si tu caso es problema de motivación en términos más simples o generales, recordarás que hablamos de ello en otro artículo, quizá sea hora de poner esos consejos en práctica.


Quizá al final sea sólo una pérdida de motivación como otra cualquiera, pero me quedo con la incógnita de porqué, en ese caso, el proyecto suele seguir en la mente de los que lo sufren. ¿Alguno de vosotros ha pasado por ello alguna vez? ¿Cómo le hacéis frente? Contra esta problemática mis conclusiones son breves y bruscas, positivas o negativas según el punto de vista: Si diseñas, creas o tienes una gran idea pero no terminas tu proyecto, no tienes nada.